Convocatoria invierno 2014










entrevistas abiertas!

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Convocatoria 2014 Otoño

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Talleres cortos




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Sondeo

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talleres de verano en JazzJaus


Que tus hijos disfruten del verano aprendiendo mas del mundo de la música!, hemos preparado talleres especiales para niños y niñas de 6 a 15 años. Haz que este verano sea especial y divertido en JazzJaus. Precios promocionales especiales hasta el 15 de diciembre. Para más información escríbenos un inbox a nuestro page de facebook, un mail a: info@jazzjaus.com, visítanos en Berlín 168 Miraflores o llámanos al 444 0710




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Talleres nuevos!


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Carolina en la reunión anual del BID


Experiencia de transformación social a través de la música en Perú. Destacará hoy en reunión anual de gobernadores del BID

Encuentro de las  máximas autoridades financieras de 48 países será testigo de la experiencia innovadora de Jazz Jaus, espacio peruano que promueve la formación musical como arma social para el cambio.

Lima, 13 de marzo del 2013: El Perú tienen hoy unaparticipación especial en la Reunión Anual del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), que se desarrollará en Panamá donde jóvenes líderes lationamericanos de Colombia, Panamá, Nicaragua, honduras, Argentina y Perú, darán a conocer experiencias de innovación social para el desarrollo.

La oradora peruana en este importante encuentro será Carolina Araoz, fundadora de Jazz jaus, quien fue previamente seleccionada por el  BID debido al valor de su historia de emprendimiento y el impacto que viene generando en el país. Jaz Jaus es una asociación cultural musical especializada en la difusión y formación musical para la transformación social en el Perú, que trabaja desde hace más de 5 ans en nuestro país, bajo la misión de ser un movimiento inspirador que acerque la música a todas las personas como una alternativa formativa de valores, confiando en el poder de esta disciplina para iniciar una transformación positiva en la sociedad.

En esta línea, Jazz Jaus posee una escuela en Lima, y ha desarrollado talleres musicales en zonas de riesgo y bajos recursos ( Huaycán, Cómas, San Juan de Lurigancho y Cajabamba ( Cajamarca) ) para descubrir talentos con potencial y fortalecerlos, e incluso, ayudarlos a emprender una carrera profesionales en la música, gracias a alianzas estratégicas con instituciones comprometidas con el desarooloo social, como la Fundación Prince Claus de Holanda, la embajada de Estados Unidos en Perú y el Centro cultural del BID.

Los expertos participantes en el evento, destacarán como la innovación social puede contribuir a solucionar los desafíos de América Latina y el Caribe con el apoyo de los jóvenes, bajo la premisa de que invertiendo en la juventud estratégicamente, se fomenta la innovación, creatividad y se promueve oportnidades de participación clave para abordar viejos problemas con nuevas soluciones.

Más de 3000 representantes de instituciones financieras multilaterales, entidades de desarrollo, bancos comerciales, companias y organizaciones de la sociedad civil se darán cota en este evento, para analizar los caminos de la situación económica de la región. Así mismo, debatirán temas y estrategias para mejorar la infraestructura de la región, la biodiversidad como motor de crecimiento e innovación y la necesidadde ampliar la disponibilidad de banda ancha en América Latina y el Caribe.

El evento será filamdo por MTV Latinoamérica y se transmitirá en vivo por internet a través de la página web del BID.

Más música para todo el planeta!



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Melodías para soñar - Carolina en Cosas. Enero 2013






Carolina Aráoz - Melodías para soñar

Por: Stefano De Marzo. Fotos de Deborah Valença.




Dueña de una energía ilimitada, Carolina nos propone redescubrir al músico que todos llevamos dentro. A la cabeza de Jazz Jaus, busca que la educación musical juegue un papel central en el desarrollo de las personas. Un vistazo a la historia de una chica que decidió dejarlo todo por la música.


En una misma pared conviven Ella Fitzgerald, Louis Armstrong y John Lennon. Enmarcados, hacen música silenciosa que acompaña el trabajo de Carolina al mando de Jazz Jaus. Su oficina es sencilla, luminosa y de techos altos. Desde este pequeño espacio, pienso, se gestan grandes proyectos musicales de resonancia social.
La escuela que propone que nunca es tarde para redescubrir la música se ubica en una bella casona color violeta de la calle Berlín, en Miraflores. Antes, el lugar fue un backpacker y estaba casi en escombros cuando la encontraron. “Si amas la música, tienes que tenerla como parte de tu vida”, señala Carolina. “Gianfranco Brero ha sido mi alumno desde el año pasado. Han pasado seis meses y ya toca el saxofón”, añade emocionada.
Cuando una idea invade su mente, sonríe y decide llevarla a cabo. “Constantemente sueño, siempre estoy teniendo visiones”, asegura. “Pero no creo ser una soñadora total, porque también ejecuto, trabajo un montón para alcanzar mis sueños”.
La idea de usar la música como una herramienta de desarrollo personal y social fue tomando forma con el paso del tiempo. Todo comenzó con una búsqueda personal. “La música siempre hizo que me elevara”, recuerda Carolina. Sin embargo, las oportunidades para involucrarse con ella no abundaban. Por un lado, acompañaba a sus padres a conciertos de música clásica. “Me parecía fascinante cómo el director de orquesta movía las manos, cómo movía las energías del aire”. Por otro, grababa casetes con toda la música lenta que encontraba en la radio. Carolina cree que la música que a uno le gusta sirve de compensación anímica para la vida. “A mí me gustan muchísimo las baladas que son como opuestas a mí, porque yo soy más activa”, señala.

Sus amigas le decían que era una “lorna” porque durante todos los almuerzos se iba a cantar al coro. “En teoría, en el coro del colegio no había chiquitas de quinto de primaria, pero yo fui y me paré en la puerta de la oficina del profesor, y estuve como un dedo hasta que me aceptó y así fui la única de mi grado que estuvo en el coro”, comenta Carolina. Por aquella época también descubrió el jazz. El director del programa de música del colegio Villa María había estudiado este género en la universidad y le abrió un mundo lleno de músicos virtuosos.


23 de enero de 2013


“El jazz es como el sushi, es la inspiración para formar, es una música que la vas escuchando y la vas entendiendo”, refiere Carolina. Su saxofonista favorito de todos los tiempos es Dexter Gordon. Simplemente, le fascina cómo toca. –Creo que el saxofón es uno de los instrumentos más sensuales que existen, no solo por su sonido, sino también por sus formas –le digo. –Es muy sensual, pero creo que la sensualidad es algo abstracto –inclina la cabeza y entorna los ojos–. En general, ¿es un cliché, no? Tocar el saxo en un puente de Nueva York… –¿Puedo ver tu saxofón? –le pregunto. –Sí, claro. Este de acá es de 1960, solo que está laqueado. De hecho, mientras más antiguo sea el saxofón, mejor –dice, mientras saca el instrumento de su estuche y me lo muestra–. Este es de una serie de saxofones que se llama Mark VI, que tienen partes de metal de aleación hecha con las campanas derruidas en las guerras mundiales. Es locazo, por eso tiene una vibración especial. Lo compré cuando vivía en Estados Unidos.

Periplo estadounidense
Luego de seguir durante cuatro años y medio la carrera de psicología en la Universidad Católica, decidió abandonarla y ponerse a estudiar el saxofón. Desde cero. Nunca había tocado ningún instrumento musical, salvo un poco de guitarra cuando era niña. Estudió durante un año composición y teoría musical antes de irse a Estados Unidos. En Texas, estudio jazz durante dos años en la universidad y su roommate fue Pamela Rodríguez. “Pensé que sería más fácil de lo que en verdad fue. Por eso hoy respeto mucho al músico: tocar bien un instrumento es bastante difícil”, afirma Carolina. Emocionada, un día fue donde su profesor a contarle que había tocado durante una hora entera sin parar. Él volteó, la miró y le dijo: “Eso es solo el calentamiento”. En los practice rooms de la universidad, los alumnos ensayaban durante quince horas seguidas. “Empecé a ir para sentir la presión”, cuenta.
Más tarde, pasaría tres años en Nueva York. Cuando no tenía dónde practicar, tocaba en el Central Park. “Alguna vez me tiraron una moneda de 25 centavos en mi estuche”, recuerda. “En Nueva York estuve muy sola y trabajaba muchísimo”.



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Caro en La Republica- Dic 2012


Carolina Aráoz Saxofonista. Directora de Jazz Jaus
Maritza Espinoza.

-El saxo es un instrumento muy masculino, salvo por ti y Lisa Simpson (risas).
En realidad, hay bastantes saxofonistas mujeres, pero, sí, somos minoría. Pero yo no pienso mucho en los géneros.  Veo tantos músicos que, para mí, músico es músico, no importa el género.  
-¿Cómo elegiste el saxofón?
El saxo me fascina como instrumento. Su forma es maravillosa.  Sus curvas, hermosas. El sonido, por sobre todas las cosas, me parece orgánico, cálido.   
-Además, tiene una sensualidad que otros instrumentos no tienen, ¿verdad?  
Yo creo que el timbre de cada instrumento llega a la persona que lo escucha dependiendo de lo que hay dentro de ella… Pero, es verdad.  ¡Lo que pasa es que el saxofón es un instrumento sexy, hermoso, de una libertad inmensa!  No he hecho un estudio científico, pero la psicología de cada instrumentista tiene que ver con su instrumento.
-¿Cómo así?
Te voy a hacer el símil entre la trompeta y el saxofón. La trompeta es un instrumento que se toca así (frunce los labios) y, normalmente, el trompetista es introvertido, como que tiende a guardarse las cosas.  El saxofonista es extrovertido (abre los labios), aire para afuera. Yo toco el saxofón y es como si gritara.
-¿Cómo fue descubrir la música?   
Muy emocionante. Crecemos pensando  que no podemos hacer lo que nos gusta por una serie de razones sociales o creencias impuestas. Pero, en realidad,  podemos hacer lo que nos da la gana, y a la hora que encuentras tu lugar en el mundo y haces lo que amas, todo se alinea.
-También estudiaste psicología...
Me encanta. Vengo de una familia donde la  psicología es la columna vertebral.  Se habla de las emociones, de lo que piensas, lo que sientes, la percepción del otro. Es como intentar poner la lamparita para adentro. De hecho, lo que más me gusta en la vida es la gente y me fascina estar en contacto con ella.

¿Y la música, cómo conecta con eso?
Dedicarte al arte es  arriesgarte también a conectarte con tus emociones.  Entonces, cuando lo haces,  salen una serie de cosas que no son fáciles...
-¿Qué ha sido lo más difícil para ti?    
La perspectiva como músico es reciente para mí.  He tenido tantos años gestionando que pensar como artista es algo nuevo. Yo amo el saxofón, pero el 90% de mi tiempo en los últimos siete años lo he dedicado a hacer cosas, a hacer llamadas, a estar frente a la computadora.  Jazz Jaus  es algo que tengo en la cabeza, pero no soy yo, es un equipo, y llegar aquí ha sido una lucha, mucho trabajo y mucha entrega.   
-¿Te has postergado a ti como artista?
Mucho.  Y, de hecho, a comienzos de año tuve una crisis inmensa y me deprimí.  Porque, claro, yo estaba haciendo mis proyectos para salvar al mundo con mi música y me había olvidado que la música me había salvado a mí.  
-¿Empezar a cantar es parte de eso?
Totalmente. Mil por ciento. El cantar es una cosa muy expuesta; a la hora de cantar eres vulnerable. Con el saxo, de alguna manera sientes que te cubre. A mí, pensarme como artista hasta me hacía sentir culpable, porque tenía un montón de cosas que gestionar y empujar. Proyectos más importantes que yo.  
-Pero has cambiado de perspectiva...
En el plano artístico, siento que el 2013 es mucho más mi año. De hecho tengo un equipo, el día de hoy, que me empuja a eso. Carolina, no queremos verte aquí haciendo números: ponte a componer.
-Porque lo tuyo es eso, claro...
De chiquita, componía todo lo que se me ocurría y a los 17 dejé de componer, de cantar, de hacer todo eso. Muchas veces me postergo. También hay una cuestión allí como de auto sabotaje. Cuando empecé a cantar, hace año y medio, descubrí que tenía nódulos y me tuvieron que operar, porque al dirigir una big band de 25 músicos hombres, con instrumentos fuertes, me hice puré la voz.   
-¿Pero ahora sí ya te visualizas como una saxofonista y cantante?
Me visualizo cantando, tocando el saxofón, componiendo.  ¡He empezado a componer hace tres semanas!  No lo hacía desde los 17 años.
-Veo que estás en un renacer.
Esta etapa para mí es de descubrimiento absoluto y como de encontrar quién soy yo realmente. Siempre me he ocultado atrás de los proyectos o del saxofón y el hecho de cantar, de reconectarme con componer y sentir que me provoca poner en una canción todo lo que he vivido, es como que... sin ser egocentrista...
- No es malo ser egocentrista, ¿o sí?
Le tengo miedo al ego. De hecho hace mil años trabajando el ego en psicoanálisis. Me estoy amistando con mi ego de la forma más pura, con mirarme con cariño, porque por años no he podido mirarme con cariño.

-Estás superando muchas trabas.  
Es como que las cosas se están alineando. Ahora sí sueño con esto.  También el hecho de  pensarme físicamente, encontrar mi estilo. Antes, para mí, pensar en un estilo de vestimenta era un acto ególatra, hasta me causaba rechazo.
-¿Explorar tu femineidad...?
Sí. Y de hecho no la exploré años. Cada vez que me ponía maquillaje lo hacía a regañadientes, y el pensar en salir de shopping y comprarme algo para mí, era un conflicto.
-¿Y sientes que ahora ya te has reconciliado con todo eso?
Estoy reconciliándome. Recién.
 
La ficha

Soy Carolina Aráoz Medanic. Nací hace 32 años. Aunque cantaba en misa desde niña, descubrí la música recién a los 21 años. Estudié psicología, pero lo dejé por el saxofón. Me titulé en Jazz en la Universidad de Texas. Ahora soy directora de Jazz Jaus, el gran proyecto de mi vida para formar músicos (tenemos alumnos de ocho a 50 años), pero mi nuevo gran proyecto soy yo.

http://www.larepublica.pe/27-12-2012/de-hecho-lo-que-mas-me-gusta-en-la-vida-es-la-gente

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Musica e Inclusion social



Inicio de actividades en Manchay, Trujillo, Huancayo y Huánuco 






Junio 2012- 800 niños fueron seleccionados para iniciar las clases en 4 nuevos núcleos de formación musical del proyecto social impulsado por el tenor peruano Juan Diego Flórez, y que son posibles gracias al valioso apoyo del Banco Interamericano de Desarrollo - BID.


Estos 4 nuevos núcleos se coejecutan con la organización Jazz Jaus, permitiendo a los participantes desarrollarse tanto en Coro y Orquesta Sinfónica, como en el género musical del Jazz y la música popular.


La Ceremonia de inauguración se realizó en simultáneo y contó con la presentación de los representantes de las instituciones involucradas, el Director y los Instructores de los niños, quienes recibieron un mensaje especial de Juan Diego Flórez y de Carolina Araoz, Presidenta de Jazz Jaus, en video.


         





De esta manera continua el desarrollo de“Jazz Jaus” una iniciativa social de gran magnitud que a través del poder de la música, busca la formación en valores para la vida como la disciplina, la excelencia y el trabajo en equipo, en un ambiente de mística y gozo que aseguran una alta motivación.


Asimismo, el proyecto busca la integración positiva de los participantes con su comunidad, por lo que las presentaciones públicas para conocer los logros que se van obteniendo serán parte del desarrollo de los núcleos de enseñanza.


Sin duda el desarrollo musical y de valores en estos niños será motivo de orgullo para sus familias, compañeros y profesores, generándose un efecto multiplicador en la comunidad que hace realidad el lema de los niños participantes: “Canto, Toco, ¡Crezco!”



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Aqui descubres tu talento



Entrevista de El Comercio a  Jazz Jaus, el Domingo, 18 de marzo de 2012 a la(s) 12:12 ·
LA PASIÓN POR LA MÚSICA Y LA PREOCUPACIÓN POR LOS PROBLEMAS SOCIALES HICIERON QUE NACIERA JAZZ JAUS HACE CINCO AÑOS, UNA ESCUELA DE FORMACIÓN MUSICAL. AHORA LOS SOCIOS ESTÁN USANDO UN MODELO DE GESTIÓN EMPRESARIAL PORQUE QUIEREN CRECER
Por: Miguel Ángel Farfán


Quizá si Carolina Aráoz y Diego Chang hubieran nacido a unos miles de kilómetros al norte, quizá en Colombia, podrían cumplir sin problemas, incluso con facilidad, sus sueños. Allí hay todo lo que a ellos les falta: las empresas culturales tienen una categoría especial en el sistema legal y el Gobierno otorga créditos para el fomento de emprendimientos ligados al arte. Pero ellos son de Lima, Perú, y aunque eso haga más complicado su objetivo –generar un cambio social a través de la música–, avanzan. Jazz Jaus tiene más de cinco años, alrededor de mil alumnos egresados y unos ambiciosos planes de crecimiento. Es una organización sin fines de lucro que se gestiona como una empresa e invierte sus ganancias y esfuerzos en transformar a las personas, hacerlas mejores por el canto o a través de un instrumento.


¿Qué significa Jazz Jaus para ustedes?


Carolina Aráoz: Es una asociación cultural que tiene como objetivo hacer feliz a la gente a través de la música.
Diego Chang: Claro, esa es nuestra misión. Pero nuestra visión es que nos reconozcan como una organización artistíco-musical que fomenta la cultura, el arte y los valores.
CA: Somos un movimiento positivo para la sociedad. Nuestro sueño es fortalecer la industria cultural. Por eso ahora estamos dirigiendo Jazz Jaus con mucho más profesionalismo. Diego, con su ingreso el año pasado, ha traído el otro cincuenta por ciento que nos faltaba: los conocimientos de gestión de empresas.


¿Cómo notaron que debían manejar Jazz Jaus de forma empresarial?


CA: Todos los años estuvimos creciendo, pero solo por la pasión que le poníamos al trabajo. Siempre tuvimos potencial, pero a medida que pasaron los años y ganábamos reconocimiento se hacía más necesario un orden. Por ejemplo, yo no imaginé que como asociación sin fines de lucro necesitábamos sistemas de cobranza.
DCH: Llegó un momento en el que si no se ponía orden y formalización, el crecimiento se iba a estancar. Eso coincidió con el ingreso de muchos profesionales.


¿Existen diferencias entre cómo se maneja un emprendimiento cultural y un emprendimiento comercial?


DCH: Hay muchos puntos en común. En finanzas, tenemos costos fijos y variables, proyecciones, planes de crecimiento, retornos de inversión… es lo mismo. Solo que el producto es distinto. En recursos humanos, igual. Aquí también la capacitación es muy importante. La gente tiene que hacer lo que mejor sabe hacer y debe contar con las herramientas necesarias. Su remuneración también es congruente con el desarrollo: los sueldos crecen al mismo ritmo que la organización.


En el Perú, no muchas organizaciones culturales tienen eso tan claro.


DCH: Muchos proyectos de arte y cultura en este país se hacen con mucho desorden, informalidad y sin una visión de negocio. Es mentira ese discurso que dice que los artistas no tienen dinero porque a la gente no le interesa el arte. Al artista le va mal porque no sabe gestionarse. Y bueno, si hay gente que no está interesada en la cultura es porque no encuentra un producto innovador.


¿En la parte jurídica y legal, ha sido complicado que puedan formalizarse?


DCH: Hay un modelo que no existe oficialmente acá, pero que se acomoda a lo que nosotros hacemos. Es el modelo de empresa social, donde se gestiona todo con visión empresarial, se generan utilidades que no van hacia los accionistas, sino hacia un fin social.


CA: Ser formal aquí es dificilísimo. Las reglas te empujan hacia la informalidad. Nosotros tenemos todo en regla como asociación sin fines de lucro, pero hemos sufrido.


Ahora tienen tres líneas de acción claras, ¿no?


CA: Sí, una es nuestra escuela, donde damos talleres y cursos. Pero también replicamos nuestro modelo de enseñanza en sitios pobres y en empresas. Por un lado, tratamos de difundir nuestra labor hacia personas que no tienen los recursos económicos para estudiar en una escuela de música. Por otro, tratamos de mejor el clima laboral de las compañías que nos contratan (Interbank, Xtrata, IBM y Ripley). Con esto último, además, sumamos ingresos.


¿Qué proyectos?


DCH: Estamos trabajando un proyecto con el Banco Interamericano de Desarrollo y Sinfonía por el Perú, la fundación de Juan Diego Flórez. Vamos a abrir cuatro sedes de Jazz Jaus en Trujillo, Huánuco, Huancayo y Manchay. Se beneficiará directamente a 800 personas, sin contar a su entorno, con la formación de big bands, orquestas sinfónicas y coros.
CA: Es la primera vez que se va a medir el impacto social de la música popular en el Perú. Yo estoy convencida de que con la música se generan cambios increíbles, pero esta vez vamos a demostrar con cifras e indicadores que sí funciona.


¿Han notado que existe mucho interés en las personas por aprender música?


CA: Uy, sí. Tenemos llamadas todos los días de gente que pregunta por los cursos.
DCH: Sin hacer publicidad ni nada, solo sirviéndonos del boca a boca y del Facebook, llegamos en el anterior ciclo a tener 120 alumnos. La gente quiere música, lo que pasa es que no hay suficientes espacios para estudiar.
CA: También queremos que los niños de la calle, los que solo pueden trabajar como cobradores de combi, estudien acá. Para eso, estamos buscando hacer alianzas. Queremos hacer un fondo de educación para que los chicos que tengan talento puedan estudiar. Es decir, que una persona o una empresa los apadrine para que puedan estudiar.


¿Cuál es el cambio más importante que hicieron con la nueva forma de gestión?


CA: Tenemos un local propio de 170 metros cuadrados. Antes pagábamos S/.1.500, que dicho sea de paso eran subsidiados. No pagábamos ni luz ni agua, el Satchmo de Miraflores, donde estábamos, nos acogió y nos protegió. Pero ahora lo van a demoler y en el terreno construirán un conjunto habitacional. Entonces, lo que decidimos es invertir S/.70.000 en esta casa.


¿Su oferta de cursos también ha aumentado?


 CA: Estamos pasando de ofrecer 10 talleres a dar casi 40. Enseñamos muchas cosas: rock, pop, salsa, reggae, música peruana; cursos para turistas o sobre cómo escribir canciones. En todos los casos, instruimos en teoría porque eso hace sostenible el aprendizaje, pero también en historia y en la práctica. Tratamos de meter al alumno en el mundo de la música.
DCH: Pero también, al final, organizamos un concierto con los estudiantes. Todo lo que aprendieron deben mostrarlo. Si el alumno no tiene una confrontación con el público, si no toca frente a un grupo de gente y escucha aplausos o no siente cómo lo están mirando, el aprendizaje no está completo. Eso pasa en todos los niveles, incluso con los principiantes.


¿Qué cambios se generan a través de la música?


CA: En Jazz Jaus todos, desde el profesional hasta el principiante, son músicos. Acá descubres tu talento. Por eso creemos que cualquier persona puede entrar. Los cambios que veo en las personas son ‘locazos’, porque elevan su autoestima y se los ve llenos de satisfacción. Cuando una persona ingresa, se integra a un grupo social, comparte cosas con sus compañeros, adquiere hábitos de disciplina y recibe el reconocimiento de los demás, de su familia, del público. La música te cambia la vida.


Y si ustedes se conducen por las reglas que rigen a una empresa, ¿han definido cuál quieren que sea su esquema de crecimiento?


DCH: Lo primero es iniciar la descentralización de Jazz Jaus. En dos años queremos abrir otros centros en Lima, en Los Olivos o San Juan de Lurigancho. Luego tener locales en provincias. Aunque ya lo estamos haciendo con el proyecto del BID, pero queremos que tenga igual envergadura que este local.


PERFIL
NOMBRES Carolina Aráoz y Diego Chang
CARGOS presidenta y director ejecutivo
EDAD 32 y 31 años, respectivamente
ORGANIZACIÓN Jazz Jaus fue fundada en el 2006 por Carolina Aráoz y Mónica Gastelumendi (quien está estudiando una maestría fuera del país). Para la enseñanza, solo se puede elegir entre la música clásica y el jazz. Eligieron la segunda opción porque es la base de la música popular.

El contenido de este blog pertenece a JazzJaus y sus respectivos autores, ♫. Con la tecnología de Blogger.

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